¿Cuántos no son suficientes?
¿Por qué jugar pequeño?
Eso a lo que vinimos, no se queda en una gaveta. No puede esconderse en silencio en cajones. No puede olvidarse. Vive en cada fibra de nuestro cuerpo.
Hace poco hice un escrito en donde hablo sobre como Dios, para mi, está en eso que amamos hacer y justo lo que vinimos a entregarle al mundo. En mi trabajo guiando a otros a entenderse y vivir una mejor vida, he aprendido algo. Puedes correr todo lo que quieras, pero no puedes escapar de ti. Me he contado anteriormente mil historias para creerme que la música no es para mi, que estoy tarde y que no me dejará dinero.
He recibido ideas de proyectos que me mueven y que me inspiran y busco otros doscientos cuentos para decirme que no estoy suficientemente preparada. Que quién soy yo para hablar de eso. Y mientras he sido parte de que todo esto se quede ahí, en historias en mi cabeza… Cada vez que lo hago me siento más desconectada de Dios. Desconectada de mi.
No se a quién se supone que complacemos quedándonos chiquitas. Mucho menos entiendía eso conmigo. De lo que estoy segura es que me cansé de decirme que no.
De apostar por todos menos por mi. De insinuar que no hay más para mi por que si sé que hay. Cuando se trata de verdaderamente creer, es un juego que no todo el tiempo nos sale con facilidad. Somos muy fáciles para visualizar como se vería si — por casualidad — nos atreviéramos, pero muy desapegadas para hacer que las cosas verdaderamente sucedan.
¿Cuántas veces tenemos que decirnos que no?
¿A cuántos después le damos vida?
¿Cuántos sueños enterramos por la incertidumbre a lo que pueda ser?
¿Cuánto mas vamos a alejarnos de Dios y lo que nos encargó entregar al mundo?
Todas deseamos una mejor vida. Rica en amor, en propósito, en oportunidades, crecimiento, arte, intimidad, felicidad. Esto solo comienza cuando dejamos de decirnos no a nosotras mismas y nos lanzamos a observar que sucede si camino creyendo que estoy respaldada por algo más grande que yo, en TODO momento.
Podríamos huir con facilidad de cualquier cosa menos de nosotros mismos. No puede suceder eso bajo este universo, y cuando entendemos esto, aprendemos que nuestro arte nunca va a dejar de buscarnos. No va a dejar de vernos a la cara de una manera u otra. Nos quiere hablar una y otra vez. Ese proyecto al que estas destinada, no va a dejar de palpar en tu corazón hasta que voltees a ver. Hasta que por fin te digas sí.
¿Qué es eso que no para de sonar en ti?
¿Qué es lo que te quitas el sueño sin necesitar permiso?
Eso a lo que no le entregas todo de ti aún queriendo, es lo que viene a cambiarte por completo, está diseñado para eso. Para arrastrarte, para romper quien crees que eres, lo que se espera de ti y lo que experimentas en este mundo.
Tal vez, es ese el cambio que has estado esperando en tu vida. Lo que has pedido en rezos. Tal vez lo único que necesitas es la apertura de ver todo de ti ahí, intentado eso que te enciende y que a la vez te causa tanto pavor. Dejarte atravesar por lo que vino a enseñarte todo de ti y lo que viene a llenar tu vida con colores que antes no conocías.
¿Que tal si hoy te atreves?
Con Amor, Ama.

